Citas para reflexionar

 


Leer Don Quijote de la Mancha fue una experiencia difícil de olvidar. Al sumergirme en la lectura conocí a personajes y sus rasgos que tanto los representan como la falta de cordura de Alonso Quijano. Ciertamente fue un libro difícil de anotar puesto a su complejidad de ideas, pero en la versión de José Luis Giménes-Frontín, hubo dos pasajes que hicieron que hiciera una pausa para reflexionar sobre lo que acababa de leer.

El primer pasaje que les quiero compartir es de los primeros capítulos de la obra. Ocurre cuando Don Quijote confunde una simple venta con un castillo: “Y la suerte apenas hubo andado una pequeña legua, en el cual descubrió una venta que, a gusto de Don Quijote, había de ser un castillo” (Giménez-Frontín, 2016, p. 67). Además de ser una escena muy graciosa, evidencia como el personaje principal está tan desconectado de la realidad y como provoca que los que lo rodean se desconecten también, por más que sea para satisfacer a una persona de la tercera edad. Sin embargo, me hizo pensar en cuantas veces nosotros no vemos lo que está justo enfrente por querer ver lo que quisiéramos que fuera. 

Y la segunda cita es la última, y la más relevante en toda la historia, cuando Don Quijote recupera la cordura justo antes de morir. Después de todas sus aventuras, volvió a ser el mismo. Este momento no solo es el final de la historia, sino que cambió por completo mi percepción de Alonso Quijano. Lo dejé de ver como a un “loco” y me di cuenta de que él era tan solo humano y que el darse cuenta de su locura, volvió a ser el mismo. “Este fin tuvo el Ingenioso Hidalgo de la Mancha” (Giménez-Frontín, 2016, p.198).



— MILD

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